A la memoria de Zohelio Jaimes Chávez, líder nacional de la UNORCA.

Saberes y sabores de la crisis cafetalera.

Por Julio Cesar Cortez Jaimes

¿Le gusta el café? ¿Lo toma con leche, crema, con azúcar o lo disfruta solo? O ¿Es usted de las personas que no pueden vivir sin él? En esta ocasión hablaremos del café el cual es un tema que no tan solo resulta interesante, sino que apasiona, enreda entre el aroma y sabor, se disfruta en una taza y promueve la sana convivencia. Y es que desde hace más de 2 siglos que en México y América Latina se cultiva y cosecha el café, cuyo escenario mundial de producción, comercialización y consumo ha tenido altas y bajas, que desde la década de los 80´s mantiene en crisis a este sector en nuestro país, sin vislumbrarse aún una solución a corto o mediano plazo, a pesar de que en el informe reciente de la Organización Internacional del Café (OIC) señala que la tendencia en el consumo de café va en aumento, hasta duplicarse en las últimas dos décadas.

Efectivamente la OIC señala que el consumo mundial del café ha tenido una creciente tendencia hasta alcanzar un consumo superior al 2.1% con respecto al año anterior, provocando que aumentaran las exportaciones mundiales en un 9.2% pues, si comparamos solo el mes de agosto de 2019 y agosto del 2018, las exportaciones pasaron de 10.45 millones de sacos a 10.88 millones. Por supuesto que esto favorece en gran medida y se calcula que la producción mundial del café en el 2018 y a principios del 2019 habrá sido un 3.7% más alta que la del año 2017, alcanzando una producción mundial de 168.87 millones de sacos, es decir, existe un excedente consecutivo en los 2 últimos años.

En México, la cafeticultura es una actividad económica importante para la población indígena y campesina que viven en las regiones montañosas del centro y sureste, debido a que la producción y venta de este grano ha permitido obtener históricamente ingresos económicos para la subsistencia y mantenimiento de este sector. En efecto, de acuerdo a los datos proporcionado por el Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP) del gobierno federal y con base al registro del Padrón Nacional Cafetalero (PNC), 675 mil 258 hectáreas mantienen la producción de café en 12 estados, 404 municipios, 4 mil 572 localidades y por lo menos 510 mil 544 productores.

Sin embargo, en los últimos 7 años, Chiapas, Veracruz y Puebla fueron los estados con mayor producción de café y en conjunto han representado el 88% de la producción nacional. Lo interesante de esto, es que todavía se mantienen las formas de cultivo tradicionales en México, es decir, el cultivo de café bajo sombra, que, de acuerdo a estas condiciones, la cafeticultura se convierte en un sector estratégico para el cuidado y preservación del medio ambiente, manteniendo en equilibrio nuestro ecosistema.

Para fundamentar más la afirmación de que este sector es sumamente estratégico a nivel mundial, es pertinente mencionar que los organismos internacionales prevén que para el año 2050 habrá una mayor demanda en cantidad y calidad de alimentos y energía, puesto que habrá en el mundo una población entre 9,000 y 11,000 millones de habitantes, que ejercerán una mayor presión sobre los recursos naturales, lo cual en consecuencia, provocará un mayor deterioro ambiental, situación que coloca en un problema mayúsculo a los gobiernos de muchos países, que los mantiene preocupados y ocupados en diseñar políticas públicas que garanticen la sobrevivencia de la humanidad, ya que la producción alimentaria los tiene en jaque, pues la gran disyuntiva alarma a cualquiera: alimentar al mundo o proteger el medio ambiente.

¿Qué pasa con la cafeticultura en el estado de Guerrero? ¿Qué ha pasado con el café Atoyaquense cuyas cualidades lo han convertido en un café de alta calidad y fama internacional? En la actualidad, en el estado de Guerrero se muestra un panorama desolador. La roya, enfermedad del cafeto, causó grandes estragos y daños que poco a poco han ido superando los pequeños productores, sin embargo, prevalece el desmantelamiento de lo que en el pasado fueron beneficios y centros de acopio que se desvanecen con el paso del tiempo, convirtiéndose en verdaderas ruinas que aún prevalecen en el recuerdo de los cafetaleros más longevos.

Lo que realmente sucede, es que se observa la destrucción de varias extensiones de tierras que fueron cultivos o huertas de café y que son ahora utilizadas para la ganadería o incluso para la siembra y cosecha de otros productos agrícolas. Por otro lado, se manifiesta a todas luces la falta de organización de los campesinos cafetaleros para enfrentar esta problemática y el abandono del gobierno hacia este sector ha sido evidente en los últimos años.

En efecto, a principios de la presente década, existían en el estado de Guerrero, aproximadamente 22,699 productores, según datos proporcionados por la Asociación Mexicana de la Cadena Productiva del Café, A.C (AMECAFÉ), establecidos en más de 120 ejidos y comunidades, ubicados en 12 municipios, que en la actualidad viven en niveles alarmantes de pobreza y marginación con ingresos menores a 3 pesos diarios (ingresos estimados si se dedicaran exclusivamente a esta actividad agrícola). A finales de los ochentas, de los noventas y de la primera década de este siglo, ha sido una constante el abandono de huertas de café, la emigración de campesinos a las ciudades, la descapitalización del campo, los bajos precios internacionales del café, el incremento en el cultivo de estupefacientes, la desorganización social, la falta de infraestructura y el nulo apoyo al campo, entre otras calamidades.

Cabe mencionar que los gobiernos neoliberales que antecedieron al actual, atendiendo a las políticas de las empresas transnacionales, han pretendido redefinir las áreas de cultivo en las que después de más de dos siglos en que se cultiva el café han tenido la intención de permitir y apoyar a las regiones que produzcan café de más de mil metros sobre el nivel del mar. Condición tan aberrante que en nada beneficia al sector cafetalero, puesto que en Guerrero existen regiones menores a este nivel de altura que tradicionalmente los campesinos han cultivado el café.

De lo anterior viene a mi mente una serie de interrogantes, tales como ¿Afecta o beneficia a la salud de quien lo consume? ¿Realmente el café es un producto de consumo, demandado? ¿Qué países consumen más café en el mundo? ¿Cuál ha sido el consumo per cápita en los países más consumidores? ¿Por qué hay una tendencia mundial en el consumo de café? A todas estas interrogantes podríamos fundamentar una respuesta que invalide todas las posibilidades de cualquier duda incipiente acerca del café, pues las últimas investigaciones han demostrado que consumirlo te da mayor beneficio para tu salud.

En efecto, la cafeína es una sustancia que influye en el sistema nervioso, aumenta la capacidad mental y la percepción, facilita la coordinación, mejora el estado de ánimo y produce motivación. También cambia el metabolismo de la persona, de tal forma que su cuerpo convierte una mayor proporción de lípidos a carbohidratos, lo que puede ayudar a los atletas a evitar la fatiga muscular, y es que en la dieta de millones de personas al rededor del mundo incluyen el café y es consumido a diario en pocas o altas cantidades.

De acuerdo a la OIC, existe un incremento en la demanda mundial del grano, hay una tendencia de alza constante de 2.5 por ciento de promedio al año. En este escenario internacional se coloca a Finlandia como el mayor consumidor con 12 kg per cápita por año, Noruega con 9.9 kg, Islandia 9 kg, Dinamarca 8.7 kg, Holanda 8.4 kg, Suecia 8.2 kg, Suiza 7.9 kg, Bélgica 6.8 kg, Canadá 6.5 y finalmente Bosnia Herzegovina que en datos recientes indican que el consumo por habitante se ha duplicado hasta alcanzar 6.2 kg.

Atendiendo a la tendencia internacional al alza en el consumo de café, México ha incrementado su consumo en los últimos 20 años, pasando de 700 grs a 1.850 kg per cápita, que aunque esto beneficia a los campesinos productores de café, no se refleja en la realidad que ellos viven, ya que desafortunadamente la comercialización sigue estando en grandes empresas nacionales e internacionales que de inmediato acaparan la producción, generan un esquema de precios bajos y mantienen en condiciones de marginación y pobreza a los habitantes de las zonas cafetaleras del país.

Desde nuestra perspectiva en el estado de Guerrero habría la posibilidad de solucionar la problemática del café o al menos mitigar un poco esta crisis que no encuentra salida alguna, elevando el consumo, generando un esquema de precios justos para el productor, estableciendo nuevos canales de comercialización directa del productor al consumidor.

En conclusión, usted amigo lector puede contribuir en gran medida a la economía de los Guerrerenses que dependen del café, promoviendo e incentivando el consumo. Disfrute de una taza de café, disfrútelo solo o en compañía, disfrute de su cuerpo, aroma, sabor y grado de acidez, pero sobretodo pida que le sirvan café auténtico producido en el estado de Guerrero ¡el mejor café del mundo!

Agradezco sus comentarios a: juliocesarcj@gmail.com

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