¿Estrategia de seguridad fallida? ¡No! Gobierno fallido, sí

A LA EXPECTATIVA

Por Jorge Martínez Dionicio

Los hechos ocurridos en tres eventos distintos en Michoacán, luego Guerrero y ahora en Sinaloa, han afectado la gran reputación que tiene nuestro Ejército Mexicano. En la siguiente opinión que está usted leyendo, amable lector, no pondrá en tela de juicio si estuvo bien o no la actuación de militares a la hora de liberar a Ovidio Guzmán, hijo del narcotraficante Joaquín Guzmán Loera, preso en Estados Unidos. ¿Por qué? Pues porque hay opiniones diversas, usted seguramente tendrá la suya. Unos dicen que se evitó una masacre mayúscula a familiares de militares, otros dicen que al presidente le faltó valor (por no decir blanquillos) para actuar en contra de estos criminales que el pasado jueves en Sinaloa mostraron su poder económico. Nada más hay que ver el tipo de calibre que usaban, el equipo táctico que portaban y los innumerables autos y camionetas que conducían para darse cuenta que, sin duda, es el cártel de México más poderoso del país, y tal vez del mundo. Pero volvamos al tema. Cuántas veces se ha escuchado en noticias de diversos medios de comunicación que hubo tal enfrentamiento en tal estado y, en su gran mayoría, el Ejército ha salido avante. La preparación y el esfuerzo diario de estos elementos castrenses les ha permitido tener una acción inmediata adecuada y en cada enfrentamiento. Han logrado abatir a delincuentes, chicos o grandes, da igual. La fuerza que el estado mayor ha perdido se debe a las decisiones erróneas de un presidente terco, que basó su triunfo a ganar adeptos por ser casi un “Mecías” y que aún defienden a capa y espada con tal de seguir “soñando” que se tendrá un país diferente y sin violencia. Es válido que piensen que eso se da con el tiempo, que en un futuro se tendrá un México mejor, pero lo que no se vale es apasionarse y defender algo que es indefendible. El llamado proyecto de Nación tiene que cambiar, tiene que ser más enérgico. Estamos hablando de que se negoció con líderes delincuenciales para que soltaran a Ovidio Guzmán, sí, esos mismos que han asesinado a miles de personas, esos mismos que han decapitado, que han robado y que han puesto de rodillas a mucha gente inocente. Estamos pues, hablando del cártel más sanguinario que ha existido en muchos años. Por ello resulta incongruente el buscar “paz y amor” en personas desquiciadas, que precisamente no piensan en “paz y amor” sino en sobrevivir al servir a los jefes de este cártel que tiene presencia incluso no solo en México, sino en países de primer mundo de Europa a donde comercializan su droga. El Ejército Mexicano necesita apoyo, a un líder nacional que los defienda, que no los deje solos en esta lucha encarnizada con la delincuencia. Hubo incluso, quienes apoyaron a Andrés Manuel López Obrador y que se han retractado públicamente en las redes sociales. Incluso, su imagen va en decadencia y se hace referencia a un señor cansado y hasta ya grande para tomar decisiones tan importantes en el país. Las autoridades han confirmado este viernes que los enfrentamientos dejaron al menos 8 muertos, 16 heridos y 49 reos fugados.

Es hasta incrédulo pensar que los delincuentes de la noche a la mañana salieron y se dieron valor para poner de cabeza a todo Sinaloa, siempre estuvieron ahí, siempre aguardaron, pero esta vez no hubo un líder que pudiera tomar el control de este operativo. Contrario a lo que sucedió en la captura de Joaquín Guzmán Loera, donde el operativo tuvo bases, estrategia y control de toda la zona. Andrés Manuel López Obrador tiene que cambiar de estrategia, tiene que garantizar el control del país en manos del Ejército Mexicano, si no, ¿entonces para qué impulsó tanto la Guardia Nacional? Que se acuerde que está tratando con delincuentes, que lo que menos quieren y se ha visto en múltiples ocasiones, es paz, sino que sus intereses vayan a flote. Seguiremos a la expectativa.

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