Las desgracias que provocan la corrupción entre autoridades y contratistas

Editorial

Con tantas desgracias y pérdidas materiales y humanas que han asolado nuestro País, pero principalmente en Guerrero con las lluvias y sismos, es bueno preguntarse hasta qué grado las fallas en la obra pública han ocasionado estos desastres. Así, carreteras, puentes, edificaciones, muelles, presas, escuelas, urbanizaciones enteras y un largo etcétera, han sufrido daños por los fenómenos naturales. Obras pésimamente mal hechas, mal calculadas, construidas sin previsión ni cuidado, con materiales e ingeniería de tercera o cuarta calidad, todo ello causado por la incapacidad y corrupción de las autoridades y contratistas. Seguramente todas estas obras costaron una fortuna y ahora están en el suelo. Lo peor es que las obras siempre son otorgadas a ingenieros o arquitectos de otros estados y no a los profesionistas guerrerenses, ya que los foráneos vienen, hacen las obras y se van, sin que después se les pueda encontrar para reclamar la obra mal hecha. Pero, ¿De quién es la culpa entonces? Seguramente de la naturaleza, a la que será imposible cobrarle y otra vez tendremos que pagar.

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